Hay pocos deportes que tengan tanta facilidad para repensarse y si hace falta reinventarse como la fórmula 1. Las audiencias exigían un cambio después del monólogo de la temporada pasada protagonizado por el Brawn de Jenson Button y la respuesta del
circo ha sido tan inapelable que incluso ha agitado la militancia activa. Fernando Alonso se ha pasado a Ferrari, Michael Schumacher regresa al volante de Mercedes, Button formará pareja con Lewis Hamilton en McLaren y Sebastian Vettel acelera como alternativa con Red Bull. La parrilla abona no sólo el duelo de las dos viejas marcas, sino también el gas sentimental, hasta el punto de que en determinados foros se preguntan sobre la fidelidad. El proceso de
hooliganización del deporte conduce a preguntarse si el aficionado es esclavo irracional de un piloto o de una marca y hasta qué punto hay situaciones que son inasumibles. A juzgar por algunos comportamientos, a veces da la sensación de que la Fórmula 1 en nuestro país se divide entre los alonsistas y los antialonsistas.

Source:
ELPAIS.com - Motor
http://www.actualidadnoticias.com/news_269553_El-Ferrari-de-Alonso-es-blanco.html